Lunes, Diciembre 18, 2017

Cómo cambiar de un Windows de 32 bits a uno de 64 bits

64-bits.jpg

Un sistema operativo de 64 bits mejora muchos aspectos de uno de 32. Entre estos aspectos cabe destacar el rendimiento del hardware, la estabilidad general del sistema y el rendimiento del mismo. Por ello, siempre que cumplamos con los requisitos mínimos, es recomendable instalar un sistema de 64 bits que nos garantice la mejor experiencia de uso a corto plazo y nos sirva para futuras actualizaciones de hardware que vayamos a hacer.

Al contrario de lo que muchos usuarios piensan, no es posible actualizar desde un Windows de 32 bits a uno de 64. Para llevar a cabo esta tarea hay que formatear el ordenador e instalar el sistema operativo desde cero. El proceso es muy sencillo, igual al de instalar cualquier otro sistema operativo ya que los principales cambios de la arquitectura van a nivel interno.

Independientemente de las ventajas en cuanto a rendimiento, estabilidad y seguridad, el principal motivo por el que debemos plantearnos instalar un sistema operativo de 64 bits es disponer en nuestro ordenador de 4 GB de memoria RAM, ya que por defecto los sistemas con un núcleo de 32 bits sin PAE (es decir, todos los Windows) sólo admiten como máximo 3.2 GB, quedando el resto de memoria inhabilitada.

Lo primero que debemos hacer para esto es comprobar la memoria RAM de nuestro equipo y, si tenemos dudas, comprobar que estamos utilizando una versión de 32 bits y no una de 64. Para ello sobre el icono de Mi PC (Equipo, en las versiones modernas de Windows) pulsamos con el botón derecho y abrimos la ventana de propiedades.

Desde aquí podremos ver la cantidad de memoria RAM que tiene nuestro ordenador y el tipo de sistema operativo (32 o 64 bits).

Suponiendo que tengamos, como hemos dicho, 4 GB de memoria RAM y nuestro sistema operativo sea de 32 bits entonces podemos empezar a plantearnos el cambio.

Comprobar si nuestro procesador es compatible con 64 bits

Prácticamente todo el hardware relativamente moderno es compatible con la arquitectura x64, sin embargo antes de cambiar debemos asegurarnos. Para ello nos descargamos la aplicación gratuita CPU-Z y la ejecutamos. Esta aplicación identificará nuestro procesador y nos mostrará una gran cantidad de información sobre él.

CPU-Z-Comprobar-CPU.png

Concretamente para instalar Windows 10 de 64 bits debemos asegurarnos que nuestro procesador cuenta con soporte al menos para EM64T, SSE2 y VT-x. De lo contrario, durante el proceso de instalación del sistema operativo veremos un error que nos impedirá continuar.

Es posible que en algunos ordenadores antiguos debamos activar desde la BIOS el soporte “No eXecute bit (NX)”, también conocido como “eXecute Disabled (XD)”, “No Execute Memory Protect”, “Execute Disabled Memory Protection”, “EDB (Execute Disabled Bit)”, “EVP (Enhanced Virus Protection)” o algo similar. Generalmente esta configuración se debe modificar en el apartado “Security” de la BIOS.

Desde el programa CPU-Z también podemos revisar la memoria RAM que tenemos instalada.

CPU-Z-Comprobar-memoria-RAM.png

Si cumplimos los requisitos ya podemos empezar la instalación de nuestro Windows para 64 bits.

Cumplimos los requisitos. Ya podemos instalar Windows x64

Como ya hemos dicho, no es posible actualizar desde los 32 bits a los 64 bits, sino que debemos realizar una instalación limpia, desde cero, del sistema operativo.

Antes de empezar con el proceso debemos asegurarnos de hacer una copia de seguridad de todos nuestros archivos, ya que estos se perderán al formatear el equipo.

Con todo listo lo único que nos queda por hacer es descargarnos, siempre desde los servidores oficiales de Microsoft, el sistema operativo que queramos, en nuestro caso Windows 10, concretamente en su versión de 64 bits.

Para descargar la ISO de Windows 10 os dejamos el siguiente tutorial.

Una vez descargado ya sólo queda instalarlo en el sistema.

La instalación del sistema es igual a la de cualquier otro. Introducimos el DVD o la memoria USB desde la que vamos a instalar el sistema, arrancamos el ordenador desde dicho medio y comenzamos con el asistente. Seguimos los pasos que nos va pidiendo, elegimos el disco duro donde se instalará el sistema, lo formateamos y comenzará el proceso de copia, al cual le sigue un sencillo asistente de configuración inicial.

Una vez instalado el sistema operativo ya podremos utilizarlo. Independientemente de que este sea de 32 o de 64 bits, su uso va a ser igual, a nivel de usuario no cambia nada, lo único que notaremos la mejora al ser capaz de aprovechar mejor los recursos y, sobre todo, la memoria RAM superior a los 4GB.

Para finalizar queremos recordar que todas las aplicaciones de 32 bits funcionan sin problema en los sistemas de 64 bits ya que se “emula” la arquitectura. Todas estas aplicaciones se instalan por defecto en “Archivos de programa (x86)”, quedando la carpeta “Archivos de programa” para las aplicaciones nativas x64. Siempre que podamos elegir entre una aplicación x86 o una x64 es mejor elegir la de 64 bits ya que funciona mejor y aprovecha los nuevos protocolos del hardware para un mejor rendimiento, una mayor estabilidad y una mayor seguridad.

 

Fuente: softzone

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