Martes, Septiembre 22, 2020

Las mejores Smart TV baratas ¿Qué tienen, qué les falta y por qué valen tan poco?

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El mercado actual está plagado de Smart TV. Existen modelos con pantallas de todos los tamaños, diseños diferentes, tipos de paneles, sonido, etc, etc… Muchas diferencias entre sus características y, por supuesto, también muchas diferencias en sus precios.

¿Pero qué diferencia realmente un Smart TV barato de uno caro? ¿Realmente las diferencias de precio tan abismales entre unos modelos y otros están justificadas? En las siguientes líneas daremos un repaso por las principales diferencias que hacen que existan precios tan dispares y también te recomendaremos algunos modelos baratos que pueden cumplir muy bien en el salón de tu casa.

Si estás pensando en comprar un Smart TV y tienes dudas sobre qué modelo elegir, sigue leyendo, ya que aquí encontrarás respuesta a muchas las preguntas que seguramente te estás haciendo después de haber estado echando un vistazo a las opciones disponibles.

Qué diferencias hay entre una Smart TV barata y una cara

A la hora establecer el precio de un producto, un fabricante tiene en cuenta los costes de desarrollo e investigación, componentes, fabricación, distribución y margen. Teniendo en cuenta esto, es fácil comprender que si un producto se vende a un precio muy barato frente a sus competidores, es que el fabricante ha decidido reducir la partida de presupuesto en alguno de estos apartados.

En el caso de las Smart TV, los apartados principales donde un fabricante pueden reducir son los que verás a continuación y éstas características marcan la diferencia entre un producto y otro de una forma muy importante.

4K, HDR y tipo de panel

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En este apartado es donde se suelen encontrar las diferencias más importantes y donde el precio puede aumentar o reducir de forma bastante importante.

En la actualidad la gran mayoría de Smart TV monta paneles LCD u OLED. Ambas tecnologías son correctas, aunque el OLED destaca por ofrece colores más brillantes, negros mucho más profundos, blancos más blancos, menor consumo energético y también un precio más elevado. Es por ello, que las opciones baratas prácticamente siempre optan por paneles LCD con diferentes tecnologías (IPS, LED, Va…).

En cuanto a la resolución, existen grandes diferencias entre un modelo con resolución FullHD (1920 x 1080 píxeles) que un modelo 4K. La mayor parte de las ventas en la actualidad se la llevan los modelos con resolución 4K o UHD, aunque todavía puede haber algún modelo que pueda servir para cubrir las necesidades de ciertos consumidores. Por ejemplo, si el uso que les darás está básicamente en ver la TDT, no estará para nada justificado un modelo 4K, ya que las cadenas emite como máximo a resolución 108oi y en muchos casos se quedan únicamente en 720p y para sacar provecho al 4K tendrás que recurrir a servicios en streaming como Netflix, YouTube u otros.

Por supuesto es importante fijarse mucho a la hora de elegir modelo y asegurarse de que la resolución anunciada se corresponde con la realidad. Algunos fabricantes anuncian que sus televisores ofrecen resolución 4K, pero realmente utilizan trucos para poder anunciarlos como tal cuando no lo son. Uno habitual es sustituir uno de los tres subpíxeles RGB que tienen la mayoría de paneles por uno de color blanco. De esta forma consiguen ahorrar costes de fabricación y anunciar que tienen una resolución de 3840 x 2160 píxeles, pero realmente la resolución efectiva en imágenes a color es de 2880 x 2160 píxeles (3K).

El HDR también es un punto diferencial entre unos Smart TV y otros. Gracias a esta tecnología los televisores pueden mostrar imágenes más realistas y con mayor contraste entre los blancos y negros. Gracias a esto la calidad final de la imagen es mejor en equipos que dispongan de esta característica entre sus especificaciones. Básicamente existen tres versiones: HDR10 y HDR10+ que es la tecnología que están adoptando la mayoría de fabricantes por ser estándar y libre, y Dolby Vision, una tecnología propietaria de Dolby y que han apoyado menos fabricantes.

Hercios (Hz)

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La tasa de refresco es una característica de las pantallas bastante desconocida por la mayoría de las personas y realmente influye mucho en la percepción de las imágenes que es capaz de mostrar. Esta tasa de refresco está expresada en Hercios (Hz) y el número representa la cantidad de imágenes por segundo que es capaz de mostrar la pantalla. Por ejemplo, un Smart TV de 60 Hz tiene capacidad para mostrar hasta 60 frames por segundo, es decir, imágenes por segundo.

En teoría el ojo humano es capaz de captar hasta 220 imágenes por segundo, por lo que subir la cantidad de Hz que es capaz de mostrar un televisor tiene ciertas ventajas. La principal es que los movimientos se verán mucho más fluidos y naturales, ya que el ojo recibirá más imágenes por segundo con diferencias muy pequeñas entre ellas.

Producir paneles con muchos Hz es bastante caro y por ello existen tantas diferencias de precio entre Smart TV capaces de mostrar muchos fps con otras que muestran una cifra más contenida.

Procesador, RAM y almacenamiento

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Esta es otra característica que normalmente no se mira en exceso y puede marcar una gran diferencia entre un Smart TV y que te permitirá sacarle más o menos partido a la parte “Smart” de la televisión.

Los Smart TV ejecutan aplicaciones y éstas consumen cada vez más recursos, y por supuesto más espacio de almacenamiento. Además, los procesadores y la RAM también se utilizan en muchas ocasiones para reproducir directamente contenidos (por ejemplo si conectas un disco duro o si utilizas servicios como Plex con reproducción directa). La capacidad de almacenamiento de la mayoría de Smart TV suele ser bastante pequeña y el propio sistema operativo y apps nativas ocupan espacio, por lo que es importante que te fijes en cuánto espacio libre queda para que puedas instalar otras apps que necesites.

Otro punto a tener en cuenta es que disponer de un procesador potente y una buena cantidad de RAM, puede garantizar más años de actualizaciones de software. Esto siempre dependerá del fabricante y del soporte que de a sus dispositivos, pero sin duda tener un hardware potente marcará la diferencia en este sentido.

Conectividad

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La conectividad es otro de los apartados más importantes en un dispositivo de este tipo. Como mínimo debes buscar que tenga conexión ethernet y WiFi, aunque tampoco es mala idea que disponga de Bluetooth para poder conectar auriculares o incluso mandos para controlar el dispositivo.

Además, no puedes olvidar las salidas y entradas a través de cable. Hoy en día cualquier Smart TV debería tener varios puertos HDMI, salida de audio óptica, algún puerto USB, etc, etc…

En general todos los equipos cumplen de modo general con estas características, pero es importante que compruebes si utilizan las últimas versiones de los estándares o una que quizá ya esté obsoleta.

Hoy en día debes mirar que disponga, como mínimo, de ethernet gigabit, WiFi 802.11 ac, Bluetooth 5.0, HDMI 2.0. Por supuesto en el mercado de opciones baratas encontrarás equipos con versiones anteriores, aunque deberías optar por las que cumplen al menos con estos mínimos o versiones superiores.

Sonido

El sonido es algo en lo que muchas veces no se piensa al momento de comprar un televisor y es algo muy importante que definirá la experiencia que después proporcionará el equipo en general. El ejemplo más claro de que esto ocurre es que en las tiendas físicas normalmente podemos ver los Smart TV encendidos para observar su calidad de imagen, pero muy rara vez es posible escuchar el sonido.

En este apartado hay varios puntos que pueden influir en el resultado final. Desde la posición física de los altavoces en el equipo, hasta otros como la calidad de los propios altavoces, la cantidad, su potencia y también las tecnologías que incluya para mejorar la calidad del audio.

Por supuesto, el precio es un factor que influye en la calidad de sonido del equipo. Esto no quiere decir que todos los Smart TV de precio alto tengan un buen sonido, pero sin duda es un factor a examinar a la hora de escoger un modelo u otro.

Pese a todo, es importante mencionar que el sonido de la gran mayoría de los televisores es bastante regular. Sí hay modelos con mejor sonidos que otros, pero si realmente quieres un buen sonido te verás obligado a recurrir a un equipo de sonido externo (barra de sonido, altavoces 5.1, etc, etc…).

Software

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Un buen software es primordial para que la experiencia con el Smart TV sea satisfactoria. Si está bien desarrollado es más probable que todo funcione de forma ágil y que además no haya errores durante la reproducción de contenidos o la ejecución de apps muy usadas en este tipo de equipos como YouTube, Netflix, HBO, Plex, etc, etc…

Además, si el software está bien optimizado podrá sacar mayor rendimiento del hardware y dejar más recursos libres para ejecutar apps.

Hasta ahora lo habitual es que cada fabricante tenga su propio software para las Smart TV, aunque cada vez es más común que utilicen Android TV como sistema operativo. Esto les permite acceder un montón de apps desde el minuto cero y a facilitar el desarrollo. A cambio, necesitan un hardware un poco más potente para que todo funcione, pero pese a ello es una opción a tener en cuenta.

Materiales de construcción

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Como en cualquier otro producto, los materiales y la calidad de la construcción afectan directamente al precio final del producto.

Los modelos más económicos suelen sacrificar algo de calidad de construcción para ahorrar costes. Además, suelen tener unos bordes un poco más gruesos alrededor del panel y muchas veces todo el conjunto es más voluminoso que en otras opciones de precios más elevados.

Pese a ello, si tu presupuesto es bajo, quizá prefieras optar por reducir en acabados y conseguir que el panel y todo el hardware que hace funcionar el equipo sea mejor.

Qué no suelen tener las Smart TV baratas que sí tienen las caras

Por norma general las Smart TV baratas prescinden de los últimos avances tecnológicos. En su defecto suelen recurrir a tecnologías de generaciones pasadas, pero que pueden ser perfectamente válidas para millones de consumidores en todo el mundo.

Por ejemplo, solo los modelos más recientes disponen de HDMI 2.1, la última versión del puerto que ha salido al mercado y que permite transmitir vídeo 8K de hasta 120 Hz. La mayoría recurren al HDMI 2.0 o en algunos casos a HDMI 1.4, que es compatible con vídeo 4K a 24 Hz y soporte para 3D.

Ocurre lo mismo con otro tipo de tecnologías. Los paneles 4K ya están muy extendidos y la mayoría de modelos que se pueden encontrar hoy en día tienen esta resolución, pero como decía antes, no todos los 4K son iguales. Las versiones OLED suelen estar reservadas para modelos de más alto ticket. A medio camino se pueden encontrar algunas opciones como el QLED de Samsung, que se podría considerar como una mezcla entre OLED y LCD. Se trata de un tipo de panel que necesita retroiluminación, pero que igual que los OLED tiene la capacidad de encender solo los píxeles que necesita en cada momento para conseguir un mejor contraste.

También en diseño encontramos diferencias bastante notables entre los modelos más económicos y los más caros. Es un aspecto bastante subjetivo, pero normalmente los modelos de precio alto tienen diseños más cuidados, con peanas más bonitas, sin apenas bordes alrededor de la pantalla y diseños extrafinos que, de momento, no pueden estar presentes en los modelos económicos debido a los costes de fabricación.

 

Fuente: adslzone

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